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 ...Y ALGO MÁS
¿Lo ha intentado con sinceridad... y ha seguido fracasando?
Tal vez ha fracasado porque se necesitaba algo mas para alcanzar el éxito.
«El todo es igual a la suma de las partes y es mayor que cualquiera de sus partes».
Eso puede compararse, asimilarse y aplicarse a todos los resultados o logros. Y a la inversa, cualquier parte es más
pequeña que el todo. Por consiguiente, es importante que usted añada todas las partes necesarias para completar el todo.
La Actitud Negativa es una de las principales causas de fracaso. Tal vez ignore usted
inútilmente los hechos, las leyes universales y las fuerzas.
Tal vez conozca algunos de ellos pero no sepa aplicarlos a una necesidad concreta. Tal vez no sepa cómo influir, utilizar, controlar o armonizar con los poderes conocidos y desconocidos.
Cuando usted busca el éxito con una Actitud Positiva, lo sigue intentando. Sigue buscando para encontrar algo más.
El fracaso lo experimentan aquellos que, cuando sufren una derrota, dejan de seguir buscando ese algo más.
¡ES FÁCIL CUANDO SE CONOCE ESTE «ALGO MÁS» Y SE ADQUIEREN LOS CONOCIMIENTOS PRÁCTICOS!
Dele un rompecabezas a un niño y es posible que no lo resuelva. Si sigue intentándolo y aprende a resolverlo, lo podrá recomponer con rapidez. Usted no es un niño. Pero tal vez haya en la vida varios rompecabezas que desearía resolver. Los podrá resolver más fácilmente con una
Actitud Positiva. Por ejemplo, había una vez un autor que escribió la letra de una canción, pero no lograba publicarla. George M. Cohan la compró y añadió algo más. Este algo más hizo la fortuna de George M. Cohan, quien se limitó a añadir tres palabritas: ¡Hip, hip, hurra!
Thomas Edison llevó a cabo más de diez mil experimentos antes de conseguir la lámpara incandescente. Pero, tras cada derrota sufrida, seguía buscando algo más, hasta que al final encontró lo que andaba buscando. Cuando lo desconocido se convirtió para él en conocido, pudieron empezar a fabricarse innumerables bombillas eléctricas. Para ello bastó con aplicar las leyes universales que siempre habían existido, pero que antes no se habían considerado aplicables a un invento concreto.
Existen muchos tratamientos y medidas preventivas contra las enfermedades.
Pero es posible que, en un momento determinado, se desconozcan. Las medidas médicas preventivas contra la Poliomielitis eran desconocidas hasta que el doctor Jonas Edward Salk utilizó los principios de una ley universal que la medicina no había aplicado previamente para prevenir esta temible enfermedad.
Puede usted ganar millones empleando una fórmula de éxito. Si pierde dinero, puede ganar otro millón... ¡e incluso más! Siempre y cuando conozca usted la fórmula y sepa aplicarla. Supongamos que no reconoce usted la fórmula que le ayudó a ganar su primer millón. Quizá fracase en su segundo intento por haberse desviado de los principios del éxito aplicables al caso. En su segundo intento, tal vez necesite introducir algunas modificaciones para adaptarse al cambio de situación. Pero los principios serán los mismos.
Muchos inventores habían estado a punto de inventar el avión antes de los hermanos Wright, quienes utilizaron los mismos principios que habían empleado los demás. Pero añadieron... algo más. Crearon una nueva combinación. Y alcanzaron el éxito allí donde otros habían fracasado. Ajustaron unas planchas móviles de un diseño especial a los bordes de las alas para que el piloto pudiera
controlarlas y conservar así el equilibrio del aparato. Estas planchas fueron las precursoras del moderno alerón.
Observará usted que todas esas historias de éxito tienen un común denominador. En cada uno de los casos, el ingrediente secreto fue la aplicación de una ley universal no aplicada previamente. En eso estribaba la diferencia. Por consiguiente, si se encuentra
usted en el umbral del éxito sin poder franquearlo, trate de añadir algo más. No tiene por qué ser mucho. Las palabras «Hip, hip, hurra» fueron suficientes para conseguir un éxito musical. Unas diminutas planchas
fueron suficientes para hacer volar un avión tras el fracaso de otros. No es necesariamente la cantidad
de este algo más, sino la calidad inspirada lo que cuenta.

!Cuando reciba usted un destello de inspiración, anótelo¡ Puede ser el
algo más que andaba buscando.
!Aprenda del pensador creativo a pensar creativamente¡
Aprenda los principios. Aplíquelos. Si no hace progresos
satisfactorios en la consecución de sus objetivos, ¡Busque el Algo más! ¡Es
posible que se trate de algo conocido. Pero usted lo encontrará si dedica el
tiempo necesario a estudiar, pensar, planificar y buscarlo.
Esta pagina estaría incompleta sin una referencia a la Fuerza del Hábito Cósmico. Utilice la Fuerza del Hábito Cósmico es uno de los
17 principios del éxito.
El concepto de la Fuerza del Hábito Cósmico es muy fácil de entender. Porque es el nombre que hemos dado al poder aplicado de cualquier principio o ley natural o universal, conocido o desconocido.
La Fuerza del Hábito Cósmico puede definirse simplemente como el uso de la ley universal, tanto si usted la conoce como si no.
Es fácil comprender, por ejemplo que cuando un objeto cae al suelo, se está aplicando la ley de la gravedad. Y, por consiguiente, cuando usted desea que un objeto caiga desde una determinada altura, utiliza la Fuerza del Hábito Cósmico. Y, en este caso concreto, la ley de la gravedad.
Sin embargo, la ley de la gravedad, o cualquier otra ley, no es en sí misma un poder. No obstante, cuando usted utiliza adecuadamente el principio, el poder se emplea de acuerdo con la ley universal.
Y así, la desintegración del átomo, todos los inventos, todas las fórmulas químicas, todos los fenómenos psíquicos, todas la acciones y reacciones individuales
ya sean de carácter físico, mental o espiritual son el resultado de la utilización de la ley natural. Porque todos los resultados obedecen a una causa. Y el resultado se consigue mediante la utilización de la Fuerza del Hábito Cósmico.
Una vez más, el hombre es una mente con un cuerpo. Y puede pensar. A través del pensamiento, aprende a utilizar la Fuerza del Hábito Cósmico. Y su pensamiento puede convertir sus ideas en realidad.
Este concepto no es difícil de entender porque en 1905 Albert Einstein ofreció al mundo su célebre fórmula:
E = MC2~ que explica la relación existente entre la energía y la materia. Cuando la materia se aproxima a la velocidad de la luz, la llamamos energía, y a medida que la velocidad disminuye hasta reducirse a
cero, vuelve a ser materia. En la fórmula mencionada, E es la energía,
M es la masa o materia y
C representa la velocidad de la luz.
Vemos por tanto que la fórmula de Einstein es un símbolo gráfico de una de las leyes de la Fuerza del Hábito Cósmico. Mediante la comprensión y la aplicación de esta fórmula, el hombre ha podido convertir la materia en energía y la energía en materia, y utilizar la fuerza atómica con propósitos constructivos tales como iluminar una ciudad, producir energía para un barco e incluso detalles cotidianos tales como generar calor para la cocina.
... Y algo más... Ahora podemos comprender que, puesto que la materia y la energía son una misma cosa, todo lo que hay en el Universo está relacionado entre sí.
Ideas a seguir
1. ...Y algo más. ¿Qué significa para usted el importante principio que desarrolla
esta pagina y cómo puede aplicarlo?
2. Si ha fracasado en un empeño, podría deberse a que le falta algo más... ¿ El número que falta para una acertada combinación ganadora que le permita alzarse con el triunfo?
3. «El todo es igual a la suma de las partes y es mayor que cualquiera de sus partes.» ¿Falta alguna parte que le impide alcanzar el éxito?
4. La pequeña diferencia entre el éxito y el fracaso es a menudo un algo más: «¡Híp, hip, hurra!». Una plancha móvil aplicada al ala.
5. Utilice los más sencillos pero los más importantes instrumentos jamás inventados
papel y lápiz para anotar los destellos de inspiración cuando éstos se presenten.
6. ¿ En qué difiere la técnica de las ideas geniales de la «espera de las ideas»? ¿Cuál es el valor de cada una de ellas?
7. Utilice el principio del éxito de la Atención controlada.
8. No tema fracasar.
9. ¿Ha adquirido usted el hábito de aprender principios fundamentales o bien se limita a absorber cantidades de datos?
10. ¿Entiende usted y puede aplicar a su propia experiencia las verdades y los principios fundamentales de la afirmación?
Una vez que se ha adquirido un principio, éste se convierte en parte de uno mismo y no se olvida
jamás. Puede aplicarse a problemas nuevos, y no se queda anticuado tal como suele ocurrir con los datos en una sociedad cambiante...
NO TIENE QUE AVERGONZARSE DE FRACASAR. DEBE SEGUIR INTENTANDO.
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