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¡Eh!
Querida amiga del alma, en la noche, miro al cielo y veo, Aquellas
brillantes estrellas que vi aquel día... El
primer día, en que tuve la dicha y el grato
honor de conocerte. ¡Oh!
alumbrante y linda princesa del alma... ¡Te
vi!... y me quede, muy asombrado de tu belleza... ¡Te
vi!... como una linda flor en medio del jardín... Tierna
como una rosa al abrirse los primeros pétalos... ¡Llena
de vida! Hermosa, hechizante, mostrando sus colores y perfumes más fragantes y
lindas. Y
tus labios rojos, con la bravura y ansias de besar con pasión... Así pues recuerdo lo hermoso que fue aquel día; Lo
considere, como el día más dichoso e importante de mí vida... ¡Oh!
Tierna y respetada, amada mía, hermosa mujer... Pienso
en ti... todos los días mañanas y tardes. Solo
me queda por recordar las lindas palabras que expresaste el primer día. Que
lindo fue todo aquello, cómo olvidar cuando tú me contaste... Tus
penares con sinceridad ¡lo expresaste con todos tus sentimientos! ¡Que
gusto me fue escucharte! Oír esas lindas frases que expresaba tus labios
rojos, delgados, y alumbrantes... Las
que me hacían sentir, minuto, tras minuto, ¡dichoso de conocerte.. ¿Acaso
todo esto solo era mi imaginación? ¿Me engañe a mí mismo?, Me
enamorarme con sinceridad, te entregué mi corazón.
¡Siempre
te fui sincero, ¡nunca te engañe! No...
no quiero creer que me imagine. Recuerdo
el primer día y pienso en TI...
Autor: MARCELO HIGUERAS SAAVEDRA
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